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Weathering With You: Shinkai más allá de Your name, más acá del pop

Your Name fue un éxito de crítica y público, lo cual, irónicamente, ha acabado haciendo daño a la marca personal de Makoto Shinkai. Como si no tuviera desde antes una filmografía importante, tanto en calidad como en extensión. Como si Shinkai existiera sólo en relación a la influencia de Your name, sin unos rasgos claramente definidos como autor incluso antes de que esta existiera. 

Porque esa es la cuestión: Shinkai tiene un estilo muy definido. Uno que en Weathering With You, su siguiente película tras Your name, se ha concretado con la elegancia que esperamos de un autor bien asentado.

En lo técnico, Weathering With You es todo lo que cabría esperar tras Your name. Su diseño de personajes es excelente y familiar, sus fondos son prácticamente indistinguibles de fotos editadas, su montaje es ágil y tiene ideas brillantes heredadas del videoclip, las series de televisión y la publicidad. Es decir, es todo un prodigio del tono pop contemporáneo. Vía que abrió Your Name tras sus anteriores películas, con un enfoque mucho más contemplativo, y que parece que Shinkai ya no abandonará de aquí en adelante.

Ahora bien, las similitudes entre ambas películas se acaban aquí. En su interés por introducir un tono más marcadamente pop en sus producciones. Algo bastante obvio cuando consideramos, precisamente, en todo aquello en que se parecen y, muy especialmente, en por qué.

Donde mejor se puede apreciar esta influencia es en la musical. En Your Name los Radwimps hacían un trabajo excelente cabalgando a medio camino entre la banda sonora extradiegética clásica y el disco de j-pop puro, algo que en Weathering With You se difumina de una forma incluso más explícita. Keisuge Suga, uno de los personajes secundarios de la película con mayor importancia, comparte apellido e inspiración en su diseño con el cantante Shikao Suga. Cuando los personajes protagonistas se quedan solos cantan dos populares canciones de j-pop en el karaoke, Koi Suru Fortune Cookie de AKB48 y Kei de Gen Hoshino. Dos canciones extremadamente populares en Japón que definen a la perfección el tono de la película. Pop. Vibrante. Colorida. De ritmo agradable, ágil y fácil de seguir. 

Algo particularmente irónico si consideramos que Radwimps vuelven a firmar la banda sonora de esta película, incluso si esta ocasión no consiguen llamar la atención de nadie. No porque sea mala, que no lo es, sino porque le falta la colorida contundencia de su trabajo para Your Name, la cual se vio muy beneficiada de tener un opening que estaba prácticamente concebido para el lucimiento del single del grupo, algo que en Weathering With You, a pesar de las expectativas del público, no ha aparecido por ninguna parte. Algo que difumina la contundencia de su banda sonora, lo cual es un tanto problemático cuando hablamos de una película eminentemente pop que se mueve, precisamente, en su saber combinar a la perfección sus desmanes más contemporáneos con abrazar sus elementos más clásicos. 

¿Qué queremos decir con esto? Que Weathering With You sabe, prácticamente siempre, cuándo debe ser más pop, tontorrona y directa y cuándo le interesa poner un particular peso en lo que serían considerados elementos de prestigio. En aquellos elementos por los que Shinkai siempre ha sido un autor de culto. 

Esto significa que Japón en general y Tokyo en particular, tanto en lo visual como en lo narrativo, parecen más reales que sus contrapartes de nuestro propio mundo. Todos los edificios y escenarios, todas las numerosísimas escenas de lluvia y agua circulando, los cielos, los vientos y las nubes, todo parece más tangible y vistosamente real que lo que conocemos de nuestro día a día, fruto de una estilización preciosista por la cual Shinkai ha sido siempre reconocido. Incluso antes de que fuera considerado un autor de culto. Algo que en esta ocasión, como en el caso de Your name, se extiende también a una descripción de la religión sintoísta que sobrepasa la mera curiosidad folklórica para introducirse, con mucha gracia, en sus particulares vicisitudes dentro del propio guión.

Todo esto es por lo que se parecen las películas. Los elementos en que se solapan de uno u otro modo, ya sea por un estilo común o una veta estilística a explotar que ha encontrado Shinkai a partir de cierto momento. Lo cual no significa que todo lo que tenga que aportar Weathering With You sea el hecho de ser un calco escasamente disimulado de Your name. Mas al contrario, algunas de sus ideas más interesantes es donde rompe con anteriores obras del propio Shinkai.

Antes de entrar en los detalles es necesario hacer un breve sumario de la trama. Weathering With You nos cuenta la historia de Hodaka Morishima y Hina Amano, dos adolescentes que se conocen por puro accidente e, igualmente por accidente, descubren que Hina tiene la capacidad de hacer que deje de llover durante un breve espacio de tiempo si lo desea con suficiente intensidad. Algo especialmente útil en una temporada de lluvias especialmente virulenta donde ambos adolescentes se han visto alejados de sus familias, por razones completamente diferentes, viéndose necesitados de ganar dinero urgentemente de un modo por el cual no tengan que rendir cuentas con adultos que puedan querer hablar con servicios sociales.

Es necesario hacer este resumen ya no por si alguien que no haya visto la película está leyendo este artículo, sino porque mucha gente se ha visto tentada a señalar que Weathering With You es, en esencia, el mismo guión que Your Name. Chico conoce chica, un poder sobrenatural los une, luego se separan y luego acaban juntos a pesar de haber sido separados al renunciar a ese mismo poder. Y si bien sería legítimo decir que si obviamos toda la narrativa y nos centramos en un resumen de los elementos donde son similares, ciertamente, son similares, en todo lo demás son películas completamente diferentes con aproximaciones narrativas, en ocasiones, incluso opuestas.

Donde se hace más evidente esta diferencia es en la importancia de los personajes dentro de la trama. Donde Your Name ponía todo el peso dramático en los protagonistas, haciendo de los secundarios poco más que un telón de fondo para explicitar la tensión que creaban sus poderes entre ellos y su entorno, Weathering With You aspira a un equilibrio mucho más elegante a ese respecto. Integra a todos sus secundarios dentro de los conflictos de los protagonistas, pero hace que tengan también, por sí mismos, pequeños conflictos que afectan activamente en la resolución de la historia. 

Eso no hace que una película sea necesariamente mejor que la otra, ya que en ambos casos son decisiones estructurales. Donde Your Name trataba de cómo dos personas ven cómo su mundo se ve entrelazado con el de la otra persona, haciendo que sus destinos se vieran mutuamente atados por la cuerda roja del amor, Weathering With You trata de cómo las personas sólo podemos sobrevivir en comunidad, dependiendo de la presencia de los otros. 

Eso hace que la estructura de Weathering With You tenga un peso y una inteligencia que no tiene la de Your Name, porque tampoco la necesitaba. Lo cual no significa que no implique mayores aciertos por parte de la nueva película de Shinkai. A fin de cuentas, Weathering juega menos con el misterio y el giro dramático, dosifica la información de forma mucho más elegante, hilvana mejor los elementos clave de la película y el prólogo, pensado para meternos en acción desde el primer segundo, deja claras las claves de la película desde el principio de la misma. Algo que le da un peso emocional más profundo a la película, haciendo que el conflicto crezca de forma natural, evitando así caer en el mayor defecto de Your Name: tomarse media película para asentar la relación de los personajes y, sólo tras eso, introducir un conflicto que prácticamente da inicio a la película tras una introducción de casi una hora.

¿Significa eso que Weathering With You este libre de pecado o sea superior a Your Name? No exactamente. A diferencia de aquella, el final resulta desequilibrado. Extraño. Si bien el felicísimo final romántico resulta encantador, también está forzadísimo al no saber captar las sutilidades de una situación positiva para los protagonistas, pero negativa para el conjunto de la humanidad. Una ausencia de sutilidad que no arruina su acto final, pero sí le resta un gran peso dramático al remar a la contra de los detalles de su propio tema. El hecho de que nos necesitamos los unos a los otros, pero que toda relación previa deniega a su vez otra serie de relaciones diferentes; dicho a lo bruto, que el amor nos hace denegar de nuestra responsabilidad social y la sociedad no va a aplaudirnos por ello.

Esto es algo que ocurre, irónicamente, porque el conflicto está perfectamente definido desde el principio. Hodaka huye de casa, Hina intenta mantener su casa y Nagi, el hermano pequeño de Hina, finge que no sabe lo que ocurre. El romance entre ambos adolescentes no ocurre, por tanto, porque sea conveniente para el guión, sino porque comparten una experiencia en común: sin padres a los que acudir, han de aprender a sobrevivir por sí mismos teniendo que creer a ciegas en la buena fe del prójimo. Incluso si las diferencias de cómo han llegado hasta allí, una situación buscada por Hodaka e impuesta para Hina y Nagi, son diametralmente opuestas.

Por supuesto, como ya hemos señalado, esta forma se aplicará igualmente a los secundarios. A los Suga. Keisuke y Natsumi, los únicos adultos relevantes de la película, tío y sobrina que viven en la misma casa y que trabajan en una revista de esoterismo, tienen la misma relación causal de no tener a nadie en su vida, pero sólo poder sobrevivir gracias a la buena fe de otras personas. Algo que, en el caso de Keisuke, correrá en paralelo con el conflicto de Hina: donde la protagonista no quiere ir a asuntos sociales para que no la separen de su hermano, el secundario batalla contra asuntos sociales para que le devuelvan la custodia de su hija tras que se la quedara la madre de su fallecida esposa. Es decir, todos los conflictos de los personajes, sean principales o secundarios, son reflejos de los conflictos de los otros. Y todos ellos están asociados al tema último de la película: cómo el ser humano sólo puede sobrevivir aceptando la ayuda desinteresada de los otros, ayudando desinteresadamente a los otros cuando está en situación de hacerlo. 

De ahí que el final chirríe. Carezca de impacto. Porque los protagonistas son egoístas para con el resto de la humanidad, cuando, siguiendo lo que propugnan, lo lógico hubiera sido que toda la sociedad luchara por ellos o murieran en el intento.

Eso no quita para que la película sea excelente. A fin de cuentas, tiene una historia estupendamente narrada, con personajes vibrantes e interesantes y una visión adulta del conjunto. Podemos echar en falta una mayor cohesión en su tema, más consciencia de lo narrado, pero es algo que puede disculparse en honor de la absoluta belleza que desata Shinkai. Una estética que no es heredera de Your Name, sino de toda la genealogía que forma toda su filmografía anterior, empezando desde su excelente primer corto, Ella y su gato.

Porque aunque es cierto que Your Name le ha dado el foco público, el éxito y unos rasgos estilísticos más pop, todo eso no existiría sin toda su filmografía anterior. Por lo cual Weathering With You no es un mero spin-off de Your Name, una explotación de lo que ya sabe que funciona; es la continuación lógica de su propio estilo. Una obra que demuestra por qué Shinkai ha sido considerado, ahora y siempre, un autor a tener siempre muy en cuenta.

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